En las pequeñas empresas, durante las primeras fases, la decisión de contratar a una persona implica grandes riesgos y grandes costes. Nos vamos a gastar un dinero importante en una persona que de partida no conocemos. En la mayoría de casos, de esa persona no conocemos más que lo que pone en su CV y lo que nos cuente en la entrevista.
Para minimizar el riesgo y elegir a la persona correcta, debemos recopilar toda la información que podamos del candidato. Lo primero es buscar su nombre en Internet, pues podemos aprender mucho de lo que aparezca en las redes sociales, noticias, etc. Tampoco debemos cortarnos a la hora de pedir referencias, siempre que sea posible. Gracias a ello, hemos descartado a candidatos en muchas ocasiones, pues las referencias en Internet o en anteriores empresas no eran buenas. Y también lo contrario: gracias a las buenas referencias obtenidas, nos decantamos por un candidato hace poco.
Tampoco deberíamos descartar el realizar algún tipo de prueba de selección, dependiendo del puesto a cubrir. No pensemos que ese tipo de pruebas son solo para grandes empresas, pues nos pueden ayudar a descartar candidatos.
Pero la prueba final y, tal vez, la más crítica es la entrevista que realicemos al candidato. En ella vamos a averiguar si miente en el CV o si lo que habíamos visto en las redes sociales es importante o no. Debemos aprovechar al máximo las entrevistas para obtener la mayor información posible. Ya no solo información que nos cuente el candidato, sino también la información extraordinaria que percibamos de éste: forma de hablar, educación, habilidades sociales, responsabilidad, madurez, prepotencia, pasotismo, etc. Obviamente, cuanto más tiempo pasemos con el candidato, mayor es la información que vamos a obtener. Tengo bastante fama entre mis compañeros y amigos por el tiempo que me tomo para entrevistar a un candidato. Rara vez dedico menos de dos horas en una entrevista, incluso en algunas ocasiones supero las tres horas. El único motivo de ello es obtener toda la información posible de los candidatos. La verdad es que me funciona bastante bien esta táctica y me ha permitido acertar en el 90% de los casos, contratando siempre a auténticos cracks.
Así que recomiendo firmemente tratar de obtener toda la información que podamos sobre los candidatos y aprovechar las entrevistas que les hagáis para detectar si realmente son quienes dicen ser.